“Uno se siente muy solo aquí arriba” … La tragedia del Consejero Delegado

En mi vida profesional, hablando con Consejeros Delegados o Directores Generales, he escuchado con mucha frecuencia la frase: ” como te imaginas….esto no se lo puedo decir a nadie aquí”. Esta expresión aparece en la conversación con distintas palabras pero siempre con el mismo sentido.

Cuando una persona tiene la responsabilidad de dirigir una organización, esto le genera una perspectiva específica y es inevitable que sus puntos de vista difieran de otras personas con responsabilidades parciales, aunque todos estén en el mismo barco.

Muchas veces, ese sentimiento es justificado. Información confidencial sobre transacciones accionariales, fusiones o adquisiciones planteadas, etc. son aspectos que, a veces, no deben trascender.

Pero la mayoría de las veces, esta expresión se refiere a la incomprensión que percibe el CEO de su equipo directivo, respecto a aspectos empresariales para lo que necesariamente debe contar con su equipo y su experiencia le dice que no puede contar con ellos/ellas.

Esta situación denota la falta de entendimiento de la perspectiva global del negocio del equipo y es un obstáculo serio para conseguir un máximo rendimiento de la organización pues genera falta de compromiso con la estrategia organizacional y provoca resentimientos dentro del equipo directivo que quiebran el sentido de pertenencia y el espíritu de equipo. Y, peor aún, divide la organización en perspectivas parciales que no suman.

Muchas veces es la propia personalidad hermética del CEO la que crea el problema, no compartiendo su perspectiva con el grupo, pero la mayoría de las veces se debe a la visión sesgada del negocio que se forma naturalmente en los directivos al estar lidiando día a día con los asuntos de sus propias áreas,

Esto se ve claramente cuando dentro del equipo directivo se forman “bandos” que se reprochan unos a otros los problemas internos de la organización, Todos hemos escuchado las quejas contra el área comercial por vender lo “imposible” o vender con “descuentos absurdos”, las diatribas contra el área productiva por los “problemas de calidad”, los improperios contra compras por “pretender ahorrar donde no se debe” o los cuchicheos contra el área financiera por “controlar tonterías en vez de fijarse en lo que deberían” o “perjudicar los tratos por ser mezquinos”…..y así podríamos seguir durante horas, verdad?

Pues que eso suceda no es más que la consecuencia de tener una visión parcial del negocio, que por otra parte es muy natural si estamos desempeñándonos todos los días en ese aspecto parcial del negocio. Y normalmente, este tipo de comentarios denota una desunión del equipo directivo precisamente creada por la misma causa: las visiones parciales del negocio del propio equipo directivo.

Este es uno de los problemas más usuales de todas las organizaciones, que penaliza seriamente el desempeño y el primero que puede empezar a solucionarlo es el CEO, en cuanto percibe esa incomprensión.

Su primera misión será trasmitir su visión del negocio a su equipo directivo, para que todos desarrollen la perspectiva empresarial del negocio como un todo. Lo que los anglosajones llaman “the big picture”.

La mejor forma de empezar es realizando uno o dos talleres sobre la estrategia corporativa, invitando a todos los directivos a participar, definiendo valores, factores críticos de éxito, fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, etc. poniéndolos en el “frame of mind” necesario para desarrollar su visión estratégica del negocio, y acordando un informe con todos los indicadores clave que medirán el cumplimiento de la estratégia acordada.

Este trabajo no puede ni debe “subcontratarse” por más prestigiosa que sea la consultora estratégica. Expertos consultores pueden ayudar a definir estrategias aportando información útil, pero no conocen la organización ni el mercado como el equipo directivo. Y, aún más importante, no puede perderse la oportunidad del desarrollo estratégico por parte del equipo directivo porque éste es clave para la cohesión de toda la organización.

Un segundo aspecto a trabajar es crear equipo fomentando el sentido de pertenencia al equipo directivo y el compromiso con la organización. Para conseguirlo, el primer escenario son las reuniones directivas, que es cuando interactúan todos los miembros del equipo directivo a la vez. Se debe comenzar por jerarquizarlas, priorizando la presencia de todos. Deben ser reuniones donde se discute exclusivamente los logros y fracasos en la implementación de la estrategia común. Socializar crea vínculos, pero éste no es el foro adecuado. Fomentar la socialización es bueno, pero fuera del ambiente de trabajo. Y algunos talleres “outdoors” con el fin de fomentar el espíritu de equipo, dan muy buenos resultados por un período de tiempo.

El programa de Equipos Directivos de Alto Rendimiento incluye todas estas actividades de forma simultánea, por lo que se crea una sinergia que potencia aún más los resultados que se obtienen.

Un equipo directivo cohesionado fomenta una organización cohesionada. Un equipo estratégico que habla con una sola voz, genera certidumbre y direcciones claras para todos los colaboradores. Y eso, muchas veces crea esas ventajas competitivas que hacen que un cliente permanezca o elija el producto o servicio que se ofrece ene el mercado.

Son los detalles los que muchas veces, marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso de una empresa.

Una empresa en las que todos los colaboradores tienen una visión clara de cómo es su negocio y que es lo que deben hacer, muchas veces hace “ese poco más” que les traza el camino del éxito.

Crear equipo desde la dirección es una de las claves de la rentabilidad y el éxito. Y para un verdadero CEO, eso es innegociable.

Por eso, si te sorprendes pensando que te sientes muy sólo ahí arriba, es hora de poner manos a la obra para solucionarlo. Con suma urgencia.